¿Podría la Tierra misma ser una entidad inteligente?

La Tierra puede ser más que la suma de sus partes. Crédito de la imagen: Matryx / Pixabay

Un nuevo estudio ha analizado la posibilidad de que nuestro planeta no sea simplemente una bola de agua, metal y roca.La Tierra es el único hogar que hemos conocido, pero ¿podría ser realmente un ser vivo singular?

Según un estudio reciente publicado en el International Journal of Astrobiology, puede haber más en la llamada “hipótesis de Gaia” de lo que parece a primera vista.

“Convencionalmente, la inteligencia se ve como una propiedad de los individuos”, escribió el coautor del estudio Adam Frank, profesor de física y astronomía en la Universidad de Rochester.

“Sin embargo, también se sabe que es una propiedad de colectivos”.

Según el estudio, un planeta pasa por cuatro etapas principales de desarrollo basadas en su habitabilidad y el surgimiento de vida inteligente.

Estos van desde una ‘biosfera inmadura’ (que es como era la Tierra hace miles de millones de años), hasta una ‘tecnosfera madura’ (un equilibrio perfecto de sistemas biológicos y tecnológicos).

“En este momento, nuestra civilización es lo que los investigadores llaman una ‘tecnosfera inmadura’, un conglomerado de sistemas y tecnología generados por humanos que afecta directamente al planeta pero que no se automantiene”, escribieron los autores del estudio en un comunicado de prensa.

“Por ejemplo, la mayor parte de nuestro uso de energía implica el consumo de combustibles fósiles que degradan los océanos y la atmósfera de la Tierra. La tecnología y la energía que consumimos para sobrevivir están destruyendo nuestro planeta natal, lo que, a su vez, destruirá nuestra especie”.

“Los planetas evolucionan a través de etapas inmaduras y maduras, y la inteligencia planetaria es indicativa de cuándo llegas a un planeta maduro. La pregunta del millón es averiguar cómo se ve y qué significa la inteligencia planetaria para nosotros en la práctica porque no sabemos cómo pasar a una tecnosfera madura todavía”.

Fuente: Phys.org

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